Un pararrayos es un instrumento cuyo objetivo es atraer un rayo ionizado del aire para conducir la descarga hacia tierra, de tal modo que no cause daños a las personas o construcciones.

Cualquier estructura que supere la cota cero del terreno debe ser protegida con un sistema de protección contra el rayo, tanto interno como externo. Además, el terminal aéreo de un pararrayos debe de superar como mínimo dos metros la máxima cota de la estructura a proteger.

Otro de los elementos a tener en cuenta en una instalación pararrayos es el radio de cobertura que será determinado por la longitud resultante desde la ubicación del terminal aéreo de captación hasta el punto más desfavorable de la estructura a proteger, con un margen de seguridad de un +10% y en ningún caso superar tiempos de anticipación mayores que 60 μs.

Las bajantes a tierra tienen que ser lo más verticales que sea posible, evitando curvas con radios no inferiores a 20 centímetros y cambios de dirección con ángulos inferiores a 90º. Y es obligatorio efectuar una segunda bajada a tierra con el objetivo de mejorar el índice de seguridad de instalación.

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